BOOM de la construcción en Bolivia

La construcción registra un inusual crecimiento en Bolivia como resultado del momento de estabilidad económica del país: liquidez monetaria que viene de las exportaciones que se han visto favorecidas por los precios extraordinarios de las materias primas, las remesas de los emigrantes bolivianos en el exterior y la liquidez del sistema financiero y bancario con bajas tasas de interés.

Asimismo, son causas adicionales la importación de productos chinos acabados a bajos precios y la creciente demanda de vivienda por parte de matrimonios jóvenes de clase media y alta.

Sin embargo, este crecimiento de la construcción también se debe a la flexibilidad laboral del sector constructor, a la falta de opciones para la inversión productiva e incluso  se cree que podrá deberse a la inyección de recursos originados del lavado de dinero del narcotráfico.

El mercado inmobiliario vive un estado donde los precios de los inmuebles y la mano de obra de construcción elevaron sus precios, principalmente en el eje troncal del país: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Como consecuencia, la especulación por la demanda en bienes inmuebles disparó los precios inmobiliarios en toda Bolivia en hasta un 100% del precio real de hace 5 años.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, las tasas de crecimiento de la construcción se han mantenido en positivo desde el 2004, con un promedio de 8,3%, y el Índice de costo de la construcción en el periodo 2001-2010 se incrementó en 50%.

A junio de 2011 (6 meses) se tienen 1.204.441 m2 de permisos de construcción aprobados en las ciudades capitales de Bolivia, que representa el 41% de los permisos aprobados en superficie de la gestión 2010 (12 meses). De las 42.921 empresas que componen la base empresarial en Bolivia registradas a fines de 2010, existen 6.950 empresas (16,2%) que se dedican a la construcción.

El crecimiento del sector constructor se ve reflejado en la expansión de la industria cementera en Bolivia, la cual registra un crecimiento sostenido desde 2003, mientras que en los Últimos 3 años el crecimiento se mantuvo en cifras del 13,4%, 9,6% y 9,8%, cifras mayores al crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto). (El 72% del cemento es vendido en el eje troncal del país).

Esta burbuja especulativa está compuesta por personas que genuinamente quieren comprarse una casa y por otras que la compran como una forma de inversión y de generar rentabilidad con dinero que tiene ocioso.

Los proyectos siempre se adecuan a las necesidades y demandas del mercado. La oferta es muy amplia y variada: casas, departamentos, lotes de terreno, locales comerciales y oficinas ya sea en edificios o centros empresariales, e inclusive,  condominios ecológicos en el campo -Área rural- para pasar las vacaciones o el fin de semana con la familia.

La oferta está también segmentada por la capacidad adquisitiva de la clase social o mercado al que apunta. Por ejemplo, en Santa Cruz de la Sierra, se ofrecen casas en precios de pre-obra (en proceso de construcción) en condominios alejados del centro de la ciudad desde USD 15M (con regalo adicional de una moto por estar en zonas alejadas), pasando por casas desde USD 55M hasta USD 200M (o mucho más) en condominios cerrados con piscina, sauna, club house, canchas de tenis y fútbol, parques infantiles y seguridad privada.

Llama la atención que siete de cada diez personas adquieren los departamentos al contado y sin respaldo de alguna entidad financiera. Son frecuentes los casos de personas que compran los departamentos en la etapa de construcción beneficiándose con descuentos cercanos a una cuarta parte de su precio final.

El sistema bancario ofrece créditos hipotecarios de vivienda con buenas condiciones: plazo entre 20 y 25 años, tasa de interés menores o cercanas al 10% anual y financiamiento del 80% del valor del inmueble. Existen otras opciones como el leasing en las que se exige solamente un 7% del aporte inicial.

En algún momento se espera el punto de inflexión donde la curva de precios iniciará su descenso. Sin embargo, no se sabe exactamente cuándo. Las tasas de interés de los créditos hipotecarios tendrán que subir, el boliviano tendrá que devaluarse o tendrá que haber mayores situaciones de falta de pago del endeudamiento contraído (Ésta Última poco probable por la estabilidad del sistema financiero boliviano y su bajo nivel de morosidad).

Fuente: Escrito por Rodrigo Querejazu Palmentiere Master en Economía. Europea y Finanza Internacional, Universidad Tor Vergata di Roma, 2006. Posgrado en Finanzas, Universidad Católica Argentina (2008). Licenciado En Economía, Universidad Privada Boliviana. (1997-2003). Analista Financiero en Gerencia de Finanzas Central, Banco Los Andes Procredit, Bolivia.

 

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